El puente romano de Lugo, con 104 m de largo y 4 m de ancho, cruza el río Miño a su paso por el suroeste de la ciudad de Lugo, uniéndose a la Calzada da Ponte con la antigua carretera de Santiago, la última columna vertebral del distrito de San Lázaro. Se encuentra entre el Puente Nuevo, que conecta la capital de la provincia con la carretera N-540, y el balneario de aguas termales, que también data de la época de la romanización.
A Ponte
PASADAS todas las Francias
por Occitana o Gascuña
o de París a Iruña
ya diluidas distancias.
A Aragón por Cataluña
o por el Norte por Son
Ya pasadas las Navarras
las cadenas y las barras.
Pasados León y Castilla
por Castilla a León.
Pasado el Monte Irago
y ya en Lengua de Galicia
Ponferrada y Villafranca
dejando la llanura cerrada
y en sus mismas puertas.
O Valcarce y sin pereza
/las peñas de garamela/
ascender para el Cebreiro
por el marcado sendero
que la nieve vuelve vago.
Encarar el puerto incierto
el largo horizonte abierto.
A un lado y otro de el
todo el horizonte en vela
los Ancares y el Courel.
Pasada Triacastela
del Iribio las laderas hago.
I por Samos Sarria a Lugo.
¡Oh Lugo a ti me encamino
y solo por ti me desvío
que bien mereces desandes!
Ver el puente la antigua vía
la muralla la catedral
de Dona Santa Maria
o Coro e o Grial.
Y ver de rodillas rezar
como con antiguo miedo
poner su alma desnuda
delante de los Ojos Grandes.
Y después de rodear
de rodear y de estar
que no se hace el Camino
solo para rematar
cruza y se inclina en el Miño:
Portomarín bajo el lago.
Palas Melide Arzúa.
Y después ya Compostela
/¡Monxoi! ¡Eoi! ¡Ei Santiago!/
y parar al avistarla
mirarla como yo lo hago.1993